jueves, 16 de octubre de 2008

Letra y música

- No, discúlpame, pero... no puedo aceptarlo.
Nuevamente, los gritos, los abucheos y bufidos se apoderaron de la pequeña mesa de la salita, levantándose y dominando el ambiente, como el humo de cigarro que físicamente llenaba la estancia, todo intentando acallar esta voz que había surgido opuesta al pensamiento general de la plática de la tarde.
- hombre, tienes que admitirlo – dijo uno de los presentes. Un joven, de piel blanca, rasgos un poco afilados y alargados, ojos negros, y cabello color negro claro. Su mirada intentaba aparentar tranquilidad, pero en su pose y gestos, se notaba la ansiedad que genera un debate entre amigos – la música sin letra, seguiría siendo música, pero la letra sin música...
- sería un espléndido poema – replicó el otro. Mas bajo, su piel ligeramente mas bronceada, ojos café claro, casi miel, y con una forma un poco rasgada que solamente acentuaba la expresión de cinismo que casi siempre poseían. Sus dedos jugueteaban con su cabello, mientras que con la otra mano abrazaba a una joven, que lo miraba con algo de reproche.
- pero un poema no puede expresar lo mismo que una canción –replicó la joven. De cabello negro casi azulado que llevaba suelto. Sus ojos igual, levemente rasgados, aunque ocultos tras unas gafas de media luna.
- ni un poema lo mismo que una canción. Si bien, es bastante posible ponerle tonada a varios buenos poemas, es sumamente complicado que te sigan expresando lo mismo. No puedes ponerle tonada a “el cuervo” quitar las letras, y que siga teniendo la misma fuerza...
- puedes – lo acalló de nuevo, con todo algo malicioso, el alto.
Sólo pudo acallar y ruborizarse....
- la música es la esencia bruta, sublime, pura, e inexplicable... no es tan concreta como la escritura
- ¿cómo puedes decir que es bruta, cuando es aún más compleja que la escritura de la que tanto te vanaglorias? – dijo otra joven, de cabello castaño, casi rubio, piel muy blanca y ojos color miel.
- además, ¿no eres tu quien siempre defiende que el arte no debe ser tan concreta, y debe ser una expresión libre del alma? – comentó esta vez otro joven, igual de alto que el de piel blanca, sólo que la piel de este era mas morena, sus rasgos ligeramente más toscos, y su cabello negro y chino, igual que sus ojos, que se ocultaban tras unas gafas redondas.
- ¡eh allí una contradicción!... ¿o no?... ¿cómo puede llegar más profundamente dentro del climax artístico, siendo un arte tan calculado, rítmico, y hasta cierto punto, matemático?
- pero eso es también, parte de lo que hace a la música, el arte más grande que tiene el hombre

El joven de ojos rasgados solamente pudo ruborizarse y empezar a voltear nerviosamente hacía el espacio. Sus amigos y novia le habían ganado el argumento por cualquier lado que se le ocurriera. No era alguien tan necio (aunque si muy terco cuando sentía que tenia razón) y si le ganabas con argumentos, te concedía caballerosamente la razón. Pero no en aquella ocasión. Simplemente sentía una frustración y opresión indescriptibles, como si sus amigos se empeñaran en rasgar algo que era sumamente preciado para él.

No hizo una escena en aquella velada, e intento continuar con el juego de cartas que llevaban a cabo los amigos cada vez que se reunían; aunque prefirió retirarse temprano, dando excusas triviales. Sabía que en cualquier momento, el joven alto podría empezar a restregarle su victoria.

Iba caminando por las calles del pueblo al brazo de su querida novia, la joven que había dicho el argumento sobre que el poema no podía expresar tanto como la canción. Aquella joven era la razón de su existir. La persona que más amaba en este mundo. A su lado, era el único sitio donde sentía encontrar la verdadera felicidad, al lado de ella, se sentía otra persona, diferente al frío y algo cínico escritor de la importante revista literaria “Luna de nadie” . su personalidad se derretía por la calidez y la pasión de ella, y no había placer en este mundo más grande que un beso suyo, que un toque de su piel, que verla sonreír. Por poder perderse en ella, por la felicidad de tanta hermosura, era capaz de lo que fuese.

Y mientras la miraba en silencio, recargarse en el antebrazo de el mientras caminaban, sonrojada por el frío y con una sonrisa picara. Ese sentimiento se incrementaba, mil veces mas....

- vamos – dijo intentando recuperar su pose de superioridad – no hay melodía tan tranquila y dulce, como para expresar este momento entre nosotros dos. Sólo silencio, quizás palabras susurradas al oído. Pero siempre es más fácil expresar con una caricia, y sobre todo con un beso – se inclinó sobre ella, para intentar robarle un beso, pero ella colocó un dedo sobre los labios de él. Sellando el paraíso que el joven poeta estaba ansioso por obtener.

Ambos rieron sin poder evitarlo. Aunque el gimió a la vez impaciente.

- sé que estas enfuruñado, y por eso sacas tu talento al azar... – le decía ella, con voz dulce – pero... ¿acaso has olvidado como me conociste, porque te enamoraste de mí?

-tch...

hizo ese sonido de corte. Nuevamente, le habían quebrado un argumento.

La había conocido en la rondalla de la escuela. El no asistía a ella, pero la oía tocar de vez en cuando. Y cuando la escuchó a ella, lo hechizó por completo, lo cautivo, su voz atrapó su corazón en un torrente, y se adueñó de el para siempre. El no odiaba la música, sino todo lo contrario; y estaba molesto mas bien porque su arte había quedado tan mal parada frente a la música.

- sin embargo – continuó la novia, dulce cantante y violinista – me extraña que no te defendieras más ante Gustavo... y aún más ante Hermes – decía refiriéndose a los dos jóvenes alto, el de piel clara y el de cabello chino, respectivamente - Con lo orgulloso que eres, pensé que seguirías alegando hasta un punto en que tuviéramos que quedarnos a dormir allí.

- la verdad, ya no supe que decir. Es cierto, es muy fácil hacer que las palabras pierdan su poder, pierdan su valía y se corrompan. La música no, siempre será pura, siempre llegará directamente al alma, siempre será un sentimiento fluyendo. Puedes escribir un soneto y una tonada dulce. Puedes leer el primero sin música y te llevara a un clímax.... pero – en este punto se ruborizó de nuevo, y desvió la mirada como lo hacía cada vez que no quería admitir algo – cuando escuches la tonada... te llevará a un clímax aún más alto. Pareciera que la letra es sólo un complemento... y mi orgullo me esta despedazando con eso...

la novia sólo lo miro. Indefenso como raras veces su orgullo lo dejaba

- y es que no lo entiendo. Parece que cuando se crea la música, se tiene que medir y trabajar muchísimo más... pero cuando se interpreta, se encaja mucho más profundo en el alma. En cambio, en el poema, a veces puedes simplemente dejar fluir las palabras como las vayas sintiendo y pensando, libre a su creación y quedará algo hermoso... pero, no es tan fácil que llegue a un nivel tan sublime... las palabras se corrompen, las palabras fueron inventadas...

pareciera que la letra sólo lleva a la narración, pues en esto si supera por completo a la música. – siguió cada vez más triste el novio - Pero toda arte busca que el autor y el receptor, lleguen a ese sentimiento oceánico, a ese desborde de locura... cuando observas el ritmo lento de la escritura, no pareciera que fueras capaz de esto...

su novia se empezó a reír por lo bajo. Una risa cantarina, como de quien ve a un niño enfuruñado (y la expresión del novio era en verdad muy parecida a esto).

- puedes perderte, en ambos, puedes alcanzar un climax de igual magnitud. Cuando leo los poemas que me compones, cuando hablas dulcemente, cuando cuidas cada palabra, para poder intentar liberar de forma concreta, esos sentimientos que tienes. Una descripción que pinta con palabras, una metáfora que te lleva a la introspección, cuando pierdes conciencia de ti mismo deshaciéndote en la narración de un relato. Y las palabras de un poema engañan tu propio corazón perdiéndote en su hermosura.

- personalmente, me sorprende que seas capaz de decirme de tantas formas como me quieres. Me has visto tantas veces quedarme sin palabras... te admiro en eso. Puede que las palabras se pierdan un poco en la boca que no sabe usarlas, y que se desgasten con el tiempo. Pero la literatura, el arte de usarlas bellamente, a eso no le puedes quitar prestigio – al decir eso, lo abrazó dulcemente. El sólo la miró anonadado – en ambos te puedes perder de igual forma la diferencia es la manera en que te guste hacerlo... en un torrente de sonidos, o en un bosque de ideas. Ambos tienen el mismo poder de sentimiento.

y tu y yo somos geniales por eso. Somos letra y música... dos almas que arden diferente, pero con el mismo amor

Dicho esto, finalmente, le concedió el dulce beso, que tanto anhelaban ellos y el mundo que parecía haberse detenido para contemplar el amor de dos corazones, desplegando sendas alas de fuego.


FIN



Una pequeña estampa, un pequeño boceto con palabras que fui haciendo conforme fue fluyendo de mi (por eso descuidé un poco algunas ideas supongo Un.n). Pero tenía que escribir, tenía que dejarlo fluir antes de que el sentimiento se enfriara, !dios!!!!!, el libro "El Síndrome de Mozart" en serio puso a girar mi mundo MUY fuerte @o@
Bueno gente, se supone que estoy castigado así que, sarabada!!

1 comentarios:

Maron dijo...

:O wooou
se ve que te gusta escribir *-*
genial!!!

gracias por pasar por mi blog ^^
pasaré mas seguido por aki *0*
y te comprendo... no puedes dejar que la idea se enfrie xD
bueno ojala te kiten el castigo ;3
te cuidas!!

ja ne *0*